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lo esencial es invisible a los ojos

Sábado sosegado

Abrí los ventanales de la terraza, dejando un ratito calentar mis hombros bajo el sol. Mirándome en el cristal de la ventana que tengo a mi derecha para verme la sonrisa y mis ganas de volar…Después de una ducha y de mi imperdonable desayuno de café y tostadas mientras escucho a Rita Calypso, cojo mi bolsa de tela naranja y meto en ella la manta de rayas moradas, mi cuaderno y la música que me va a acompañar en mi huída al mar

Hace un día precioso y voy a disfrutar cada segundo que pase…
Para ir hasta la playa, me gusta cruzar por la carretera a la cual llaman“el camino de las fresas. Es una gran recta, subo el volumen a la música de Zuco 103 y siento que voy a despegar al final de la misma
Ahora es el momento de bajar las ventanillas, y la música, y quedarse calladitos, porque no pasan coches pero sí cantan los pájaros y las hojas de los árboles se acarician y bailan entre sí con la música del aire.

Llego a Cuesta Maneli, el mar aún se hace esperar, pues para llegar a él, hay que andar por un camino de tablas, pero ya puedo quitarme las zapatillas y pisar la madera caliente con mis pies desnudos. Me gusta este camino, a ambos lados hay enormes árboles que me hacen sentir pequeñita, respiro la brisa del mar, ya cercana, y siento crujir bajo mis pies la madera en este tranquilo día.

Ahí está! Azul, inmenso...me digo mientras corro para sentir la arena cuanto antes. Dejo mi bolsa en la arena, subo mis pantalones hasta las rodillas y sigo corriendo hasta el mar. Dejo que las olas rompan en mis piernas, ahora también frías como su agua. Camino con las rodillas sumergidas...Me gusta este paisaje de montañas y de árboles, de brisa marinera y olas de espuma, de barquitos a lo lejos y conchas en la orilla...

Me quedo quieta, ante el mar. Las olas se han llevado las incertidumbres y aquí estoy, llena de sensaciones renovadas. La arena atrapa mis pies bajo el agua…

Vuelvo hacia mi bolsa de tela naranja, extiendo la toalla de rayas moradas, junto mis piernas flexionadas, y las rodeo con mis brazos…para seguir mirando el mar…
Cojo mi cuaderno y recuerdo y escribo un bello poema de Antonio García Barbeito.

Aquí estoy en mi pensar frenado por esta duda,
Dejar la palabra muda, o dejar mi voz hablar.
Aquí estoy en mi pensar, pidiendo sabiduría
Saber cuál senda es la mía, y cuál tengo que dejar

(…)Aquí estoy en mi pensar,
y en mi pensar yo no acierto, si dejar mi vida en puerto
o dejarla navegar.
Aquí estoy en mi pensar, echando mi voz al viento,
que se lleve el pensamiento y me libre de pensar…


Referencias

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Comentarios

  1. Me parece que alguien que tu y yo conocemos le va a encantar ese poema. Ciertamente es precioso

    Comentario de yo hace 2 años y 33 meses

  2. Bello poema de verdad.
    Me alegro de esa "escapada" al mar que parece haberte encantado. Espero que te haya ayudado a "saber cual senda es la mia y cual tengo que dejar"
    Besos.

    Comentario de Gabi hace 2 años y 33 meses

  3. El mar se encuentra a 100 km de mi, así que no suelo frecuentarlo; pero cuando lo hago, conozco la sensación de marchar veloz y llegar allí cual río que encuentra la paz.
    Tardes de reflexión, de nuevos sonidos y miradas... vienen muy bien para almas en tránsito, inquietas como suele ser la mía.
    Si además escuchas Nere Ekialdean de Benito Lertxundi mientras las olas rompen sin tregua y una tormenta amenaza con mezclar nube, viento y mar... es lo mejor.

    Comentario de Juan Cosaco hace 2 años y 33 meses


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